Llegamos a las cumbres y contemplamos un paisaje mágico, todo el esplendor de una atardecer que con sus luces y sombras, realza la belleza del himalaya. Se escucha el viento, y el sonido de aguilas que sobrevuelan esas montañas.

No tiene música porque creo que los sonidos naturales acompañan mas para una buena meditación, en contemplación.